martes, 7 de marzo de 2017

Una cosa de nada



A veces, respiro un leve cansancio.
¡Ay, ese leve deshacerse diario!

¡Si tan sólo pudiera replegar las alas y dejarme llevar!
Dormirme en la copa de un árbol,
tenderme en un retazo de arena,
recorrer, despacito, sin nostalgia y sin dolor,
algún recuerdo, que, de tan lejano, parezca ajeno.

Subirme a la grupa del viento
 y vaciarme de miedos.


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