A veces, respiro un leve
cansancio.
¡Ay, ese leve deshacerse
diario!
¡Si
tan sólo pudiera replegar las alas y dejarme llevar!
Dormirme
en la copa de un árbol,
tenderme
en un retazo de arena,
recorrer,
despacito, sin nostalgia y sin dolor,
algún
recuerdo, que, de tan lejano, parezca ajeno.
Subirme a la grupa del viento
y vaciarme de miedos.
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